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Datos de bosques bolivianos contribuyen a estudio mundial sobre clima y carbono en bosques tropicales

Investigadores de la Universidad Autónoma del Beni José Ballivián (UABJB) participan como coautores de un nuevo estudio internacional que analiza cómo el clima influye sobre la estructura y la cantidad de carbono almacenado en los bosques tropicales maduros del mundo. El trabajo, publicado en la revista Scientific Reports de Nature Portfolio, reunió información de 2.023 parcelas forestales permanentes distribuidas en América, África, Asia y Oceanía.

El estudio parte de una pregunta de creciente importancia frente al cambio climático: ¿cómo afectan la temperatura y las lluvias a la cantidad de carbono que pueden almacenar los bosques tropicales? En lugar de relacionar directamente el clima con la biomasa, los investigadores analizaron cómo las condiciones ambientales modifican distintos componentes de la estructura del bosque: el número de árboles, su diámetro promedio, el área basal y la densidad de su madera. También consideraron variables del suelo y la topografía.

El clima sí afecta a los bosques, pero no de una sola manera

Uno de los principales resultados es que no existe una respuesta única de los bosques tropicales al clima. La temperatura o las precipitaciones pueden producir cambios simultáneos y hasta opuestos en diferentes características de un bosque. Por ejemplo, una condición climática puede favorecer árboles de mayor diámetro, pero al mismo tiempo reducir el número de árboles por hectárea. Al analizar únicamente la biomasa total, estos efectos pueden compensarse y dar la impresión de que el clima tiene poca influencia, cuando en realidad está modificando la estructura del bosque.

Además, las respuestas fueron diferentes entre continentes. Para Sudamérica, donde se analizaron 357 parcelas, la temperatura apareció como un factor particularmente importante: los sitios más cálidos presentaron, en promedio, menor densidad de árboles, pero árboles ligeramente más grandes y comunidades con mayor densidad de madera. Los autores concluyen que utilizar una sola relación global entre clima y biomasa puede ocultar diferencias ecológicas importantes entre regiones.

Estos resultados son relevantes para mejorar las estimaciones futuras de carbono forestal. El estudio propone incorporar explícitamente la estructura de los bosques y las diferencias regionales en los modelos utilizados para prever sus respuestas al cambio climático. También destaca que será necesario continuar realizando mediciones repetidas de las mismas parcelas a largo plazo para conocer cómo estos cambios ocurren realmente a través del tiempo.

Aporte de la UABJB

Entre los numerosos investigadores que hicieron posible este análisis figuran Guido Pardo y Vincent Antoine Vos, de la Universidad Autónoma del Beni José Ballivián. Su participación corresponde al aporte de información proveniente de inventarios y parcelas permanentes de monitoreo forestal. El artículo reconoce a ambos dentro del grupo de investigadores que recolectaron y proporcionaron datos de parcelas forestales; además, todos los autores participaron en la interpretación de los resultados, la revisión del manuscrito y la aprobación del trabajo final.

Los datos forman parte de esfuerzos internacionales articulados mediante redes como ForestPlots.net, RAINFOR y ATDN, que reúnen mediciones realizadas durante décadas por investigadores y equipos de campo de numerosos países. El estudio reconoce expresamente que este tipo de investigación global es posible gracias al trabajo acumulado de quienes instalaron parcelas, midieron árboles, realizaron identificaciones botánicas y mantuvieron los registros a lo largo del tiempo.

¿Qué significa esto para Bolivia?

Para el Instituto de Investigaciones Forestales de la Amazonía (IIFA), este trabajo confirma la importancia estratégica de mantener y fortalecer las parcelas permanentes de monitoreo de los bosques bolivianos. Una medición de árboles realizada hoy puede seguir generando conocimiento muchos años después y, cuando estos datos se integran a redes científicas internacionales, permiten que los bosques de Bolivia formen parte de los análisis que orientan la ciencia climática mundial.

Los resultados también tienen una implicación práctica: Bolivia necesita información propia para comprender y proyectar el futuro de sus bosques. Los modelos globales son útiles, pero no pueden sustituir el monitoreo local de la estructura, composición y dinámica forestal. Esta información resulta cada vez más importante para estimar reservas de carbono, orientar el manejo forestal, anticipar impactos del cambio climático y diseñar políticas de conservación y adaptación.

Desde la visión de desarrollo promovida por el IIFA, conservar los bosques no significa mantenerlos al margen del desarrollo. Significa conocerlos mejor para poder manejarlos, valorarlos y aprovechar de manera sostenible los múltiples beneficios que brindan. En este sentido, fortalecer la investigación forestal y mantener series de datos de largo plazo constituye también una inversión para construir una economía amazónica basada en el conocimiento y en el valor del bosque en pie.

Artículo de referencia: Depoortere, P. et al. (2026). “Region-specific forest structure pathways reveal climate effects on old-growth tropical forest biomass”. Scientific Reports, 16, 27381. DOI: 10.1038/s41598-026-61888-7

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