Carbono con los pies en la tierra

En medio del renovado interés por los mercados de carbono, la Amazonía boliviana enfrenta una discusión que no debería resolverse con promesas de reforestación, demasiadas veces sin suficiente experiencia en reforestación, ni con discursos apurados sobre capturas masivas de CO2. En esta región marcada por suelos frágiles, incendios, sequías y una creciente presión sobre los bosques, el debate necesita algo menos dogmático y mucho más serio que contenga evidencia, seguimiento y experiencia acumulada.
Pero, esa base ya existe. En 2015, CIPCA publicó Sistemas agroforestales en la Amazonía boliviana: una valoración de sus múltiples funciones, un estudio que buscó generar información técnico-científica sobre el valor económico, ambiental y social de los sistemas agroforestales para aportar a políticas públicas y estrategias de desarrollo en la Amazonía. Entre sus hallazgos, reportó una tasa promedio de captura de carbono de 16,6 toneladas de carbono por hectárea por año, además de niveles altos de biodiversidad en los casos evaluados.
Ese antecedente no quedó aislado. El primer número de la revista Ciencias de Bosques Amazónicos, aún inédita, pero que se publicará este 2026 por la Facultad de Ciencias Forestales de la UABJB, presentará investigaciones desarrolladas por docentes, estudiantes e investigadores, y dedica parte importante de su contenido a los sistemas agroforestales, la biomasa y el carbono. Entre los trabajos incluidos figura “Interacciones Críticas entre la Biodiversidad Arbórea y la Dinámica de Carbono: Contribución de los Sistemas Agroforestales de Tierra Firme de Riberalta a la Salud Planetaria”, con autoría de Armelinda Zonta, Vincent A. Vos, Grover Osvaldo Claros Galindo y otros autores.
Los resultados que adelanta ese artículo refuerzan la idea simple de que no basta con hablar de carbono como potencial teórico, hay que medirlo en sistemas reales. El estudio reporta que, en promedio, los sistemas evaluados acumulan 82,17 toneladas por hectárea de carbono sobre el suelo con una edad promedio de 20 años, y muestra además una relación fuerte entre diversidad arbórea y carbono almacenado, con un R² de 0,88, lo que indica que los sistemas más diversos tienden a almacenar más carbono y a sostener una mayor resiliencia ecológica.
La misma revista incluye otro trabajo sobre productividad y tiempos de cosecha maderera en sistemas agroforestales de tierra firme en Riberalta, basado en mediciones realizadas en 20 parcelas de 1000 m² y en sistemas de 20 a 26 años en comunidades rurales del municipio. Esa línea de investigación muestra que la discusión regional no parte de hipótesis abstractas, sino de observación de campo, medición de crecimiento y comparación entre sitios concretos.
A ese cuerpo de evidencia se suma el monitoreo de bosques impulsado por CIPCA en la Amazonía Norte. El material sobre parcelas permanentes de monitoreo explica que el valor del bosque se estima a partir de la biodiversidad y del carbono almacenado en la biomasa, mediante mediciones de diámetro, altura y volumen, junto con el seguimiento anual del crecimiento, la regeneración y la mortalidad de las especies. En palabras simples, el carbono no se presenta como una consigna o una forma de ganar dinero rápido, sino como un dato que exige tiempo, método y continuidad.
Por eso, el punto de fondo no es negar el debate sobre carbono, sino ponerlo en su lugar. La Amazonía necesita estrategias realistas, ancladas en prácticas ya probadas, en sistemas agroforestales manejados por años y en investigación construida desde el territorio. Cuando algunas voces anuncian soluciones rápidas o éxitos asegurados en reforestación, conviene mirar con más atención lo que ya muestran CIPCA y el IIFA: que la captura de carbono es real, sí, pero su valor depende de procesos complejos de manejo, diversidad, permanencia y conocimiento local.
En esa discusión, la diferencia está entre hablar desde la expectativa y hablar desde la experiencia y la ciencia. Y en la Amazonía boliviana, esa experiencia científica ya empezó a escribir sus propias pruebas desde instituciones e investigadores locales que están aportando a la construcción de propuestas reales de desarrollo.
Referencias
Centro de Investigación y Promoción del Campesinado. (2024). Implementación de parcelas agroforestales sin quema: Una propuesta climáticamente inteligente. Centro de Investigación y Promoción del Campesinado, CIPCA Regional Norte Amazónico.
Centro de Investigación y Promoción del Campesinado. (2026). Sistemas agroforestales: contribución climática desde prácticas consolidadas. CIPCA Notas. https://cipca.org.bo/analisis-y-opinion/cipca-notas/sistemas-agroforestales-contribucion-climatica-desde-practicas-consolidadas
Centro de Investigación y Promoción del Campesinado. (2024). Bosques que respiran y nos dan vida: Identificación botánica de PPM, análisis de biomasa y carbono en 4 comunidades de la Amazonía norte. CIPCA Norte Amazónico.
Vos, V. (s. f.). Evaluaciones ambientales a partir de PPM: descripción metodológica. Instituto de Investigaciones Forestales de la Amazonía, Universidad Autónoma del Beni José Ballivián.
Vos, V. A., Vaca Ruiz, O., & Cruz, A. (2015). Sistemas agroforestales en la Amazonía boliviana: Una valoración de sus múltiples funciones. Centro de Investigación y Promoción del Campesinado.
Vos, V. A. & G. Pardo Molina. (2023). Descripción metodológica: evaluaciones ambientales a partir de parcelas permanentes de monitoreo. IIFA-UABJB, Riberalta, Beni, Bolivia.
Zonta Fronza, A., Vos, V. A., Claros Galindo, G. O., Paredes Subirana, B., Camacho Delgado, M., Rodríguez Ojopi, M., & Flores Villanueva, E. (2026). Interacciones críticas entre la biodiversidad arbórea y la dinámica de carbono: Contribución de los sistemas agroforestales de tierra firme de Riberalta a la salud planetaria. Ciencias de Bosques Amazónicos [Manuscrito inédito/en prensa], 1(1), 44–52.